domingo, 23 de agosto de 2009
Ciudades latinoamericanas, azotadas por el crimen
GDA hacen un perfil de lo que pasa en 11 urbes
Algunas favelas de Río, en Brasil, se han convertido en campo de batalla donde se enfrentan, a plena luz del día, policís y milicianos que controlan amplios territorios de la ciudad.
El crecimiento de bandas dedicadas al atraco, la venta de droga, el hurto de vehículos y el sicariato se han convertido en un azote. Informe especial del Grupo de Diarios de América.
En el interior de los autobuses de servicio público de Caracas, los pasajeros deben compartir sus viajes con hombres del Ejército para evitar el repentino ataque de los delincuentes. En Ciudad de México (México), los carteles de la droga azotan las calles de la capital azteca con la venta de droga al menudeo y el asesinato selectivo. Y en Lima (Perú) ni el técnico de fútbol Mario Gareca se salvó de una banda de atracadores de origen colombiano que lo siguió hasta su casa después de haber retirado dinero de un banco y allí lo asaltó.
Con el mismo vértigo con que las ciudades latinoamericanas han crecido en el último medio siglo, han crecido el crimen y la violencia en ellas. El homicidio, el hurto de vehículos, el atraco a mano armada, la venta de droga o el llamado 'secuestro expres', encabezan las listas de los males que hoy golpean, en mayor o menor escala, a las capitales de Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, México, Ecuador, Perú y Chile.
Caracas, por el despeñadero
La capital venezolana describe hoy el grado de intensidad y crueldad al que está llegando el crimen urbano en América Latina: 130 homicidios por cada 100 mil habitantes (seis veces más que en Bogotá, 19,2); un incremento del 50 por ciento de los secuestros frente al primer semestre del 2008; 60 robos diarios en el transporte público y el asesinato de dos personas cada semana para despojarlas de sus motocicletas, convierten a la capital de la República Bolivariana en una de las más peligrosas del mundo.
En San Juan (Puerto Rico), es el fenómeno del narcotráfico el que tiene en alza el número de homicidios: 20,4 por cada 100 mil habitantes, el segundo más alto de Estados Unidos, después de Washington, y con posibilidades de que crezca este año.
En México, a los 547 delitos que en promedio se denuncian cada día (ocurren muchos más), y el 30 por ciento de ellos clasificados de alto impacto, se suma el poder criminal de los carteles de la droga, que en ese país se cobran casi 20 vidas por día.
"Por mantener el control de sus plazas tratan de amedrentar, de enviar mensajes a través de cuerpos decapitados o ejecuciones", asegura Bernardo Espino del Castillo, coordinador general de delegaciones de la Procuraduría General.
En México, al igual que en Colombia, los narcotraficantes y organizaciones criminales, se han apoderado de negocios legales e ilegales como la piratería, la extorsión, la prostitución, las apuestas, los juegos de azar, el tráfico de indocumentados y hasta la protección de barrios. Todos delitos difíciles de controlar cuando se cuenta, como en el caso del DF, con apenas 22 mil policías para una ciudad de 8 millones de habitantes, más los 4 millones de población flotante, según la Secretaría de Seguridad Pública.
En el primer semestre de 2009, los residentes en la capital mexicana denunciaron 375 homicidios, 40 secuestros y 13 mil robos de vehículos.
Volviendo a Suramérica, Río de Janeiro, la segunda ciudad más importante de Brasil, vive el drama de tener unas milicias de narcotraficantes, fuertemente armadas, que controlan extensas áreas pobres de la ciudad y se han apoderado de servicios públicos como el transporte y la televisión por cable, lo que les genera ingresos por 180 millones de dólares al año, suficiente para corromper a la autoridad o financiar campañas políticas.
Y si bien los asesinatos pasaron de 4.081 en 1994 a 2.069 el año pasado, el índice de homicidios (33,2 por 100 mil habitantes) podría no ser tan real, debido a que el accionar de las bandas de narcotraficantes incluye la desaparición de personas, un crimen que pasó de 1.235 casos en 1991, a 2.050 en el 2008.
En todo caso los inocentes siguen cayendo. El caso de Henry Silva, de 16 años, es solo un ejemplo. En el 2006 volvía de un partido de fútbol hacia su casa, en Morro de Gamba, una favela de la ciudad, cuando fue asesinado por la policía y luego llevado a un hospital. Allá informaron que Silva era traficante de drogas y se había resistido a un arresto. Durante 7 años la madre de Henry, Márcia Jachinto, investigó sola el crimen para demostrar que su hijo jamás había traficado con drogas, no había portado armas y era un estudiante ejemplar. Dos policías fueron condenados por el hecho.
Así como Brasil padece con las milicias, Bogotá con el resurgir del sicariato y Quito con bandas que no temen asesinar a sus víctimas, Buenos Aires tiene en el hurto de vehículos su dolor de cabeza.
En el primer trimestre del año este delito se incrementó 19,4 por ciento frente al 2008. Buena parte de los robos se producen a mano armada y muchas veces terminan en homicidio. Hace poco, las autoridades capturaron a una banda integrada por menores de edad que ya tenía un muerto en sus espaldas.
Para el consultor en temas de seguridad urbana Jairo Libreros, el tema no es de poca monta. En ciudades en las que el crimen organizado aumenta, al poco tiempo comienzan a surgir fenómenos de sicariato. Y es en el hurto de vehículos "donde se afina la capacidad delincuencial, se da paso a las riñas, el ajuste de cuentas y el narcotráfico", dice Libreros tras recordar que fue precisamente en el robo de carros donde comenzó su accionar criminal el capo del narcotráfico colombiano Pablo Escobar.
Las causas
Pese a que hay fenómenos propios de cada capital que explican el por qué de un mayor accionar de cierto tipo de delitos, un denominador común para el surgimiento de grupos delincuenciales son las precarias condiciones socio-económicas de los ciudadanos, particularmente los jóvenes.
"En una sociedad que maltrata mucho a adolescentes y jóvenes con procesos de segregación fuerte, no es casualidad que sean ellos quienes reproduzcan con fuerza ciertos fenómenos de la criminalidad", señala Rafael Paternina, director del Observatorio de Violencia y Criminalidad de Uruguay.
En el caso puertorriqueño el consumo de droga y la "transmisión generacional de la violencia", ha golpeado la escala de valores de la sociedad y ha sembrado el miedo entre la población, a tal punto que hoy la gente prefiere invertir en rejas y encerrarse.
La corrupción en el interior de los organismos de seguridad no solo se expande como un cáncer que facilita el accionar de los delincuentes sino que llena de dudas y temor a una sociedad que deja de confiar en quienes, constitucionalmente, están llamados a protegerla.
En Río de Janeiro, dos jefes de la policía civil fueron despedidos y responden a procesos por corrupción; en Caracas, el propio ministro del interior y Justicia, Tareck El Aissami, admitió que funcionarios de la policía están involucrados en el 20 por ciento de los delitos que se cometen; mientras que en Buenos Aires se denunció que en el pasado, para ser jefe de una comisaría de policía, se tenía que pagar y no perseguir a los 'desarmaderos' de carros.
La falta de políticas públicas que combatan eficazmente el crimen en las calles, ha llevado a que cada vez más ciudadanos estén ejerciendo justicia por mano propia, lo cual agrava el problema.
En Bogotá, recientemente, un hombre murió luego de que una turba enfurecida de vecinos lo golpeó incesantemente tras ser señalado de haber abusado de una menor.
"El linchamiento es simple y llanamente producto de que la justicia no entrega los niveles de seguridad que se requieren", afirma Libreros.
De mantenerse esta tendencia en la que el crimen urbano pareciera superar todos los límites y con una ciudadanía atemorizada ya no por lo que pudiera pasar con sus bienes materiales sino con su propia vida, no estará lejos el día en que vuelvan a resurgir liderazgos locales que practiquen la política de "tolerancia cero".
"El primer ejemplo que podemos mirar -señala Libreros- es el manejo que se le ha dado a grupos de pandillas como las 'Mara', en Salvador, donde para combatirlas se pasó de una política de 'mano dura' a la 'súper mano dura' y ya van en la 'mano de hierro'; se pasará de una política de seguridad ciudadana a una penitenciaria sin que esto signifique una solución verdadera".
El tema está a la orden del día, hace parte de la agenda de las campañas presidenciales que hoy se desarrollan en Chile, Uruguay, Argentina y Colombia.
Desde los gobiernos locales y nacionales se plantean alternativas bien intencionadas (véase nota anexa) que sin embargo no atacan el origen del problema. Hay que partir del reconocimiento de que las urbes de hoy no son las mismas de hace tres décadas y que demandan nuevas estrategias, recursos y creatividad para hacerles frente a estos males de las ciudades modernas; ciudades que, como en el poema de Kavafis, estamos condenados a habitar. "Aquí terminarás, no esperes nada mejor".
Menores, asociados con la violencia
Sin pretender estigmatizar, cada vez más jóvenes, menores de 20 años, se ven envueltos en hechos violentos. En Buenos Aires, casos como el Daniel Capristo, un camionero de 44 años, padre de cuatro hijos, que fue asesinado de 9 balazos cuando intentó impedir que un ladrón de 14 años le robara el auto, reavivó el debate en el Congreso sobre una nueva ley penal juvenil, que ya cuenta con media sanción.
El 1 de enero del 2009, horas después de haberle dado la bienvenida al año nuevo, Juan Pablo Arenas, un estudiante de comunicación social de Bogotá, recibió varias puñaladas que le quitaron la vida después de que intentaron robarlo. El hecho ocurrió en el norte de la ciudad, en una zona frecuentada por menores que buscan fiesta en las discotecas dels ector. Doce días después, la Alcaldía prohibió la venta de alcohol entre las 11 p.m. y las 10 a.m. de la mañana, en zonas críticas de la capital. Sin embargo, hace dos semanas, Juan Carlos Arenas, padre del joven asesinado, recibió con tristeza el reversazo de la medida.
Aunque los menores, víctimas o victimarios, son protagonistas de la oleada de inseguridad, difícilmente las autoridades efectúan planes de choque para mitigar el problema. No hay cifras de delitos en este grupo de población, ni claridad en el tipo de sanciones que deben recibir, incluso, las políticas para la juventud están al final de las prioridades de los gobiernos.
La falta de oportunidades, el consumo de drogas y alcohol, la escasez de actividsades de ocio, familias disfuncionales o la simple presión de grupo, los lleva a involucrarse en temas como el narcotráfico, el pandillismo o la conformación de bandas delincuenciales que los usan como señuelos porque las leyes son más 'blandas' con ellos. "Algunos estudios etnográficos que hemos hecho en barrios de Montevideo nos muestran que hay mucho joven victimado por otros jóvenes en acciones de pequeños hurtos o asedio cotidiano que muchas veces no llegan a conocimiento de las instituciones. Los jóvenes que mueren por homicidio son algunos más de los que ocurrían", señala Rafael Paternain, director del Observatorio de Violencia y Criminalidad en Montevideo.
En Lima, por ejemplo, los reportes de las comisarías de la ciudad revelan que actualmente hay 12.128 personas que integran 483 agrupaciones juveniles violentas, entre pandillas de barrio, escolares y deportivas. De ellos, las barras bravas representan el 45 por ciento del total de pandillas. Según un estudio policial, el barrista promedio tiene entre 16 y 24 años, no concluyó la secundaria y, si lo hizo, no intentó continuar sus estudios superiores. "Se enfrentan porque dicen que quieren satisfacer un vacío, elevar su autoestima, sentir que valen", refiere un agente de la comisaría de Apolo, en el distrito de La Victoria.
En Puerto Rico, "todos los estudios sobre delincuencia de menores y criminalidad revelan una estrecha relación con el uso y el tráfico ilegal de drogas", dice en su libro El Crimen en Puerto Rico la profesora Dora Nevares, una de las más destacadas criminólogas del país.
Pasajeros, indefensos en el transporte público
Como el grueso de la población utiliza el transporte público colectivo como medio de movilización, no es extraño que este se haya convertido en foco de la delincuencia.
De acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal de México, 16 pasajeros han sido asesinados durante el primer semestre de 2009 por resistirse a ser asaltados. La mayor oleada de inseguridad se vive en los llamados microbuses, con 1.115 denuncias, lo que quiere decir que se cometen seis asaltos de este tipo al día en la ciudad, mientras que en el Metro -en el que a diario se transportan cinco millones de personas- se han registrado solo 143 casos, gracias a que se ha reforzado la seguridad con cámaras de vigilancia.
En Santiago ha ocurrido lo contrario. Si bien con la entrada de Transantiago hubo una disminución del hurto en buses al pasar de 2.407 incidentes en 2006 a 947 en 2008 y hoy los conductores son menos propensos a ser asaltados porque ya no manejan dinero en efectivo, más gente se moviliza en Metro -pasó de 1,5 millones de usuarios diarios a 2,2 millones-. Esto ha facilitado la comisión de delitos al interior del sistema, como el abuso sexual (manoseo), practica que también se denuncia en el TransMilenio de Bogotá.
En Caracas la inseguridad y la agresión a los transportadores obligó al Gobierno a aplicar el plan Ruta Segura, que consiste en la colocación de militares armados en los buses y paradas.
En Río, son los milicianos quienes comenzaron a apoderarse del transporte. En mayo, el cobrador de autobús Ubiraci Siquare de los Santos, 29 años, fue abordado por dos hombres que le anunciaron un asalto. Él entregó el dinero que tenía, no esbozó ninguna reacción y, aún así, fue asesinado.
Taxistas que delinquen en Lima
En una ciudad como Lima (Perú), donde circulan actualmente unos 330 mil taxis, de los cuales más del 50% son informales, no es raro encontrar olas delictivas de este tipo.
La ONG Luz Ámbar estima que al menos diez robos a bordo de taxis por día se producen en la capital. "Cualquier persona puede brindar el servicio de taxi, basta contar con un vehículo, poner el rótulo y salir a la calle. Nadie responde, hay poco control y las denuncias por robos o intentos de violación aumentan", dice el especialista en seguridad ciudadana Gabriel Prado.
En Bogotá hay preocupación ante el creciente atraco a mano armada que se lleva a cabo en varios corredores viales de la ciudad; buses con pasajeros que se ven sorprendidos en cualquier momento por jóvenes que los asaltan para llevarse joyas, dinero y celulares. La Policía realiza retenes sorpresa en algunos de estos corredores y, más recientemente, ha implementado la presencia de agentes secretos en TransMilenio.
Estrategias para combatir el hampa
Ciudad de México. A partir del 25 de junio, a los operativos contra el narcomenudeo se sumó el Ejército en los cateos realizados a casas en diversas colonias del Distrito Federal. La Secretaría de Seguridad Pública ha recuperado 36 espacios públicos, centro de operaciones del crimen y se ha aplicado la extinción para edificar centros sociales y hasta canchas de fútbol.
Caracas. El Gobierno desarrolla una encuesta de victimización en hogares que deberá estar lista a finales de noviembre. El año pasado entró en vigencia el Decreto Ley del Servicio de Policía Nacional que es considerado como el primer intento del Ejecutivo por diseñar políticas de seguridad ciudadana.
Buenos Aires. Para terminar con las violaciones, en las inmediaciones de las estaciones de trenes se instalaron cámaras de seguridad y se reforzó la zona con oficiales de la Gendarmería Nacional.
Lima. Varias de las 43 municipalidades de la ciudad han establecido las 11 de la noche como hora límite para la venta de alcohol en las tiendas. Así mismo, existe una fiscalización exhaustiva para evitar que los menores de edad adquieran licor en ellas.
Santiago. Las autoridades implementaron el programa Tribunales de Tratamiento de Drogas. La iniciativa deriva al imputado a un programa de rehabilitación bajo la supervisión del juez, usando la figura legal de la suspensión condicional del procedimiento, una forma de rehabilitar y reinsertar a los potenciales delincuentes.
San José. Entró en funcionamiento el primer Tribunal de Flagrancia de San José, concebido para juzgar en cuestión de días -incluso horas- a delincuentes sorprendidos in fraganti durante la comisión de fechorías.
Quito. En 2003, el Cabildo creó por Ordenanza la tasa de seguridad. Entre enero de 2003 y mayo de 2009 se recaudaron más de 30 millones de dólares para cuarteles, adquisición de patrullas y motocicletas e instalación de 128 cámaras en áreas públicas.
Bogotá. La Secretaría de Gobierno identificó 31 zonas críticas donde se concentran delitos como el atraco callejero y el homicidio. A partir de esa georeferenciación, se diseñaron planes puntuales para atacar el crimen en cada zona. Adicionalmente, se han implementado medidas como prohibir la circulación de menores de edad después de las 11 de la noche y la Superintendencia de Vigilancia propuso que los vigilantes tengan un papel activo en la prevención del delito.
INFORME ESPECIAL DEL GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA (GDA)
El contraste: http://www.eltiempo.com/colombia/hay-332-municipios-en-colombia-donde-la-gente-se-muere-de-vieja-tienen-cifra-de-cero-homicidios_5917368-1
Y qué hay de los falsos positivos de Risaralda (LA TARDE)
Una vieja foto y el triste recuerdo de saber que hasta ahora nadie les ha explicado por qué mataron a los suyos, es lo que le queda a las madres, esposas, hijos y parientes de las 32 personas que desaparecieron en fechas y lugares diferentes y quienes posteriormente fueron reportadas como muertas en combate el enfrentarse con el Ejército porque supuestamente eran guerrilleros, extorsionistas o sujetos que trabajaban para las ‘Bacrim’, Bandas Criminales.
Al conocerse el caso del reclutamiento de 17 jóvenes de Soacha por miembros del Ejército y que luego fueron reportados como muertos en combate, generaron una purga histórica: la salida de 27 oficiales y suboficiales. Pero de Risaralda nada se ha dicho, más bien hay un silencio sepulcral, un desconocimiento y miles de preguntas que quizá nadie resolverá jamás.
Los primeros casos se reportaron en agosto de 2007 y el resto en 2008, ocurridos en varias zonas pero todo con un mismo autor. El Ejército. Ya ha pasado más de un año desde que se dieron a conocer estos casos en este departamento pero hasta ahora no se ha sabido de órdenes de captura, judicializaciones y mucho menos condenas de culpables por estas muertes, sólo que el caso, supuestamente, está en manos de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en Bogotá.
Parece que fue ayer
María Orfilia Londoño recuerda como si fuera ayer cuando su hijo Carlos Mario Ramírez Londoño, de 29 años, le dijo que se iba de La Virginia a trabajar a una finca a Medellín porque la situación estaba bastante complicada y para poder conseguir una platica extra iba a irse a probar suerte.
Esto sucedió el 10 de enero de 2008. Sin embargo fue muerto al día siguiente en Santa Rosa de Osos, Antioquia en un enfrentamiento supuestamente con el Ejército y hasta ahora nadie les ha dado una explicación de qué pudo haber pasado.
“Nadie me ha dicho nada. No sé como va la investigación, si es que hay. Lo único que sé es que eso lo dejamos varias familias en manos de una abogada en Medellín quien va a demandar al Estado, pero nadie más nos ha dicho nada ni siquiera la Alcaldía se ha pronunciado cuando una vez nos reunieron allá, para decirnos que nos iban a dar ayudas y kit escolares para los niños pero nada, nunca cumplieron”, recordó.
martes, 18 de agosto de 2009
UNA SEMANA DE LUTO PARA EL PERIODISMO
Imagen tomada de: http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2008/08/jaime_garzon_02.jpg
En la historia del periodismo colombiano quedó marcado el asesinato de Jaime Garzón, que el pasado jueves 13 de agosto cumplió 10 años en la impunidad.
Franklyn Molano Gaona*, docente del curso de crónica de
Molano entrevistó dos veces a Garzón, conversó varias ocasiones con él –una vez se lo encontró en el aeropuerto el Dorado y otra en el entierro de la mamá del ex presidente César Gaviria. De esos cruces quedó en él la imagen de un hombre “mucho más de la piel, la emoción, la intelectualidad, el humor”.
El docente le atribuye a Garzón características de un oráculo, “es un tipo que visto en perspectiva, tuvo la capacidad y el olfato de predecir lo que ha sucedido después de su muerte, hablaba de la posible reelección del presidente Uribe, de lo que está pasando con el paramilitarismo, con el narcotráfico y la presencia de los norteamericanos”.
Como periodista y humorista, Molano lo define como “el de las sonrisas y no de la ramplonería, de apuntes repentinos, se mimetizaba en los personajes nacionales para transmitir sus ideas, conoció la dinámica del conflicto latinoamericano. Sobre eso basa toda su parodia”.
Garzón, además del humor y sus personajes es recordado por las negociaciones para la liberación de secuestrados. “Él fue garante en la liberación de varios secuestrados, tuvo muchos problemas con el Estado, pero ese fue un capítulo muy importante de su vida”, recuerda Molano.
El docente cree que una de las causas más fuertes de su asesinato fue esta última, sin descartar la crítica que hacía desde el periodismo. Afirma que “él iba contracorriente, y todo lo que va contracorriente en este país lo acaban. Se puso el overol de la paz que es lo que queremos los colombianos y eso le costó la vida”.
*Comunicador Social y Periodista
domingo, 9 de agosto de 2009
DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN COMO MEDIO PARA FORTALECER LA DEMOCRACIA
18 AÑOS DE LA CONSTITUCION POLITICA DE 1991: DEFENDER LA CARTA POLITICA PARA FORTALECER LA DEMOCRACIA
El 4 de julio la Constitución Política cumplió su mayoría de edad. 18 años durante los cuales se han hecho 28 reformas, algunas de las cuales han amenazado con desdibujar una de las más grandes conquistas democráticas de los colombianos. La conmemoración de tan significativa fecha, unida a la preocupación por el desmonte del Estado Social de Derecho, nos convoca a una reflexión nacional en torno a su importancia como principal referente del consenso ciudadano para la garantía de la democracia y del orden legal e institucional en el país.
Se conmemora un pacto de paz sin precedentes en Colombia, producto de un acuerdo de voluntades entre las diversas fuerzas sociales, que contó con la activa participación de movimientos insurgentes recién incorporados a la vida civil, así como de la clase política y de numerosos actores que representaban las diferentes visiones en el aporte a la construcción de la nueva Colombia.
Con la Constitución Nacional el país avanzó en el proceso de descentralización administrativa, política y fiscal que buscaba fortalecer la democracia local y la autonomía territorial. Se propuso un modelo de desarrollo económico y social equitativo e incluyente; se consolidó una apertura del mapa electoral a distintas y distantes fuerzas sociales y políticas, y se le otorgó mayoría de edad a los antiguos territorios nacionales. Igualmente, se proclamó la participación ciudadana como principio constitucional y se garantizaron los derechos económicos, sociales, ambientales, políticos, culturales y étnicos de todos los ciudadanos, incorporando mecanismos reales para su aplicación y restablecimiento.
Permitió también el reconocimiento de los derechos inalienables de poblaciones y sectores tradicionalmente marginados de la vida política como los indígenas, afrocolombianos, raizales, mujeres, niños y niñas, jóvenes y movimientos religiosos.
El fortalecimiento de la justicia, la autonomía de la rama judicial, el equilibrio de poderes, la democratización de la gestión pública, la prioridad en el gasto público social, y el paso de la democracia representativa a una democracia participativa –todavía en tránsito-, constituyen otros de los grandes avances que la Carta Política trajo para el país.
Reformas regresivas
A la fecha, se han realizado 28 reformas a la Constitución de 1991, muchas de las cuales amenazan el espíritu del consenso social, el pacto de paz, el Estado Social de Derecho y el modelo de descentralización que pretendía fortalecer a las entidades territoriales.
Sumado a lo anterior, serias amenazas han afectado la aplicación, el alcance y la vigencia de la Constitución, especialmente la corrupción, el narcotráfico, la violación de los derechos humanos y la vulneración del derecho internacional humanitario por parte de organismos estatales y no estatales, así como la penetración de los grupos armados ilegales en la institucionalidad del país y su incidencia en las decisiones públicas, tanto en el nivel nacional como territorial.
Otros factores de riesgo han limitado el avance de la Carta política, como el debilitamiento del sistema de pesos y contrapesos -principio fundamental del equilibrio de poderes en la democracia-, la cooptación de un importante segmento de la institucionalidad estatal por parte de intereses privados, la crisis organizativa y programática de los partidos políticos, el fallido trámite de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y la exclusión de una sociedad civil organizada en la construcción, seguimiento y evaluación de la política pública nacional y territorial.
Los continuos escándalos relacionados con la corrupción administrativa, la injerencia de los grupos al margen de la ley en las corporaciones públicas y en las elecciones de los mandatarios, el resurgimiento de grupos emergentes en las regiones, las ejecuciones extrajudiciales, la persecución a los defensores de derechos humanos, las interceptaciones telefónicas a personajes públicos y el desconocimiento a la autonomía de la Rama Judicial, entre otros, afectan la confianza ciudadana y la institucionalidad establecida por la Constitución de 1991.
En este sentido es importante regresar a las bases de la Carta Política, conscientes de que se requiere avanzar en aspectos que la pongan a tono con las nuevas dinámicas del país y que permitan resolver los graves problemas que afronta nuestra nación, como la concentración de la propiedad, el deterioro de las condiciones de vida digna de la población, la amplia brecha entre ricos y pobres, el atraso en el desarrollo del campo ante la inexistencia de una verdadera reforma agraria, la agudización del fenómeno del desplazamiento y la concentración del poder del ejecutivo en la decisión y asignación de recursos, en desmedro de la autonomía de las entidades territoriales
Un llamado a los colombianos y las colombianas
Con el fin de recuperar el espíritu de la Constitución de 1991 y superar los factores de riesgo mencionados, hacemos un llamado nacional para ratificar el consenso como pacto de paz fundante del Estado social de derecho Colombiano y preservar la Carta Política como ley de leyes, a fin de garantizar y profundizar una democracia sólida, incluyente y sentar las bases legales y constitucionales para la reconstrucción de un nuevo país. Los abajo firmantes hacemos un llamado a las autoridades públicas, a los partidos y movimientos políticos, a las organizaciones sociales, a la academia, a los medios de comunicación, a las Iglesias, a los empresarios y a la ciudadanía en general para cerrar filas en torno a los propósitos de paz, democracia y justicia social representados en la Constitución de 1991 y trabajar en el propósito de convertirla en un mecanismo eficaz para enfrentar los grandes retos que todavía afronta nuestro país.
Lo suscriben:
Ex constituyentes:
Gustavo Zafra Jaime Castro Fabio Villa Álvaro Echeverri María Teresa Garcés Iván Marulanda Antonio Galán Germán Toro Zuluaga Augusto Ramírez Ocampo Humberto de la Calle.
Miembros de la Red de Iniciativas para la Gobernabilidad, la Democracia y el Desarrollo Territorial – RINDE:
Fundación Foro Nacional Por Colombia – Presidencia Foro Nacional por Colombia, Capítulo Valle del Cauca Foro Nacional por Colombia, Capítulo Costa Atlántica Fundación Transparencia Por Colombia Fundación para la Participación Comunitaria – PARCOMUN Fundación para la promoción de la cultura y la educación popular - FUNPROCEP Universidad Nacional de Colombia – Programa PRIAC Universidad Externado de Colombia Escuela Superior de Administración Pública - ESAP Universidad Santo Tomas. Otras organizaciones:
Comisión Colombiana de Juristas Confederación Nacional de Acción Comunal Grupo espíritu del 91 E-91 Corporación AVRE-Acompañamiento Psicosocial y Atención en Salud mental a Víctimas de Violencia Política- Observatorio Regional para el Desarrollo - ORDICOP Comisión del Sistema Nacional de Planeación Red Departamental de Mujeres Chocoanas Organización Campesina Jaime Bronstein Comité de Integración del Macizo Colombiano CIMA Corporación Viva la Ciudadanía Escuela Municipal de Ciudadanía Foro Valle del Cauca Foro Costa Atlántica Corporación CEPIA Federación Nacional de Organizaciones de Vivienda Popular - Fedevivienda Fundación Territorio Local Corporación Territorio Tiva Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta CCDHM Fundación Ciudadanas y Ciudadanos por la paz y la Esperanza Corporación Educativa Alfa Corporación KES KIWE - Nuestra Tierra (Organización juvenil) Comité interuniversitario y empresarial - CIUE Fundación Horizontes Profesionales Federación de Acción Comunal de Risaralda Corporación Caribe - Corcaribe Corporación Región (Medellín) Fundación Podion. Rodrigo Lara – Senador de la República Carlos Vicente de Roux - Concejal de Bogotá.
Ciudadanos y Ciudadanas:
Antanas Mockus Sivickas, Guillermo Hoyos Vásquez, Liliana Caballero, Angela María Robledo Gómez, Elizabeth Ungar Bleier, Salomón Kalmanovitz, John Sudarsky, Gustavo Gallón Giraldo, Rocío Londoño Botero, Álvaro Camacho Guizado, María Teresa Herrán, Mauricio Katz, Darío Indalecio Restrepo, Viviana Barberena Nisimblat, Fabio Enrique Velásquez Carrillo, Marcela Restrepo Hung, Esperanza González Rodríguez, Carlos Alberto Garzón Flórez, Alberto Maldonado Copello, Bertha Jeannette Niño, Carlos Moreno Ospina, Alejandro Becker, Johan Julio, Tatiana Bautista, Luz Enith Castro Otálora, Adolfo Adrián Álvarez Rodríguez, Diógenes Rosero Durango, Clara Rocío Rodríguez Pico, Blas Zubiría Mutis, Paulo Andrés Pérez, Wilson Roca, María Fernanda Quintana Montaña, Joaquín Tovar, Jeannette López, Jorge Escobar, Francisco Eduardo Mejía Lema, Pedro José Santana Rodríguez, Jaime H. Díaz A., Luis Eduardo Celis Méndez, María Teresa Muñoz Losada, Elizabeth Escobar Escobar, Oscar Arango Gaviria, Rubén Fernández, Julián Casasbuenas G, Andrés Hernández Quiñonez, Juan Carlos Rodríguez Raga, Ricardo Bonilla, Rosalía Correa Young, Hernando Llano Ángel, Adolfo Rodríguez Bernal, Marta Lucia De La Cruz Federici, Naimen Martínez Pérez, Jaime Zuluaga Nieto, Juan Carlos del Castillo, Alfonso Torres Carrillo, César Augusto Rojas, Genoveva Méndez, Adira Amaya Urquijo, Isabel Duque Franco, Jenny Carolina Cortés, Milton Fernando López, Luisa Margarita Ramírez, María Angélica Sánchez, Sergio Bustamante, Nohema Hernández, Fabio Miguel Monroy Martínez, Jairo Eduardo Oviedo, Alejandro Florián Borbón, Jorge Castellanos Pulido, William Guillermo Jiménez, Jaime Andrés Betancourt Rodríguez, Hatsblade Gallo Mejía, Nathalia Rojas, José Araujo Torres, Fernando Augusto Segura Restrepo, Carlos Enrique Rondón Almeida, Ann Marie Look, Adalberto Munve Carvajal, Juan Carlos Noriega, Raquel Rodríguez Ruiz, Sergio Antonio Plata González, Yecsi Milena Linares Rodríguez, Víctor Bautista Olarte, Jesús López, Jorge Escamilla Sierra, Olivia Clavijo, Clara Inés Collazos Martínez, César Augusto Rojas, Elsy Luz Barrera, Andrea Ojeda González, Johana Jiménez Vanegas, María Claudia Duque, Nathalia Castañeda Aponte, Wilson Ladino Orjuela, Jorge A. Lozada Alvarado, Juan Pablo Fierro Peñuela, Bibiana Pineda Restrepo, Martha Lucia Gutiérrez Bonilla, Sandra Gutiérrez, Yamile Alvira Briñez, Orlando Parra G, Hernán Vásquez Rocha, Jorge A. Sánchez Vargas, Juan Gabriel Triana, Nelson Javier Vásquez Torres, Libardo Vargas Celemin, Robinson Moreno Escobar, Cindy Tatiana Carrero, Jennifer Soto Villota, Gloria Luna Rivillas, Paola Andrea Garcés Montes, Ricardo Barón, Javier F. Cantor, Liliana Pardo, Martha Liliana Peña, Roque Roa, Luis Alberto Cortés, Elizabeth Rodríguez, Luis Alberto Misnaza Ramírez, Benjamin Castro Ortiz, Romelia Otálora, María Soledad Zapata Lozada, Juan Carlos del Castillo, Alirio Mendieta Pacheco, Jorge Iván Gómez Sánchez, Diego Fernando Rueda, Alfredo Ferro Medina, Daniel López, Jennifer Soto Villota, Gregorio Giraldo, Jorge A. Sánchez, Sandra Gutiérrez H, Olga Díaz, Cesáreo Gálvez Perdomo, Ricardo Villamarín Ramírez, Jaime Parra López, Daniel Escobar, Jorge Iván Gómez Sánchez, Mónica E. Villota, Ludwigth Alberto Holgúin, Rodrigo Zamorano, Orlando Ossa Arango, Miriency González Z, Jesús Palechor Arevalo, Fidel Ernesto García Misas, Germán Alfonso Cerón Dávila, Edgar Alzate Díaz, Olimpo Rojas Rodríguez, Catalina Velásquez González, Ana Carolina Rodríguez, Clara Ángel Ospina, Gloria Bolaños Castillo, Jorge Iván Clavijo Vélez, Angélica María Méndez Pinzón, Didier H. Chirimuskay H., Claudia Mosquera Rosero-Labbé, Marta Lucia Echeverri G, María Inés García Reyes, Stefano Anzellini F., Elsy Yaneth Castillo Ordoñez, Islena Rey Rodríguez, Elvis José Beleño Ospino, Adriana González Perdomo, Luis Freddyur Tovar, José Absalon Suarez Solís, María Angélica Sánchez Herrera, Fabio Alberto Rivera Acevedo, Marta Ligia Gutiérrez Carvajal, Andrés Corredor Corredor, Ángela Tello, Daniel Alejandro Velásquez González, Fabio Lozano, Tatiana Soto Valencia, Diego Porras Marulanda, Juan Carlos Lozano Herrera, Guido Bonilla Pardo, Rubén Darío Flórez Arcila, Sandra Burgos López, Esteban Elías Correa Posada, Sonia Cárdenas Salazar, Gerardo Flórez Reina, Ana Milena Arellano Rodríguez, Liliana Cortés Orbes, Santiago Moreno, Bairon Otalvaro, Gloria Luna Rivillas, Martha Inés Villegas Bello, Hernán Vargas, Germán Puentes González, Myriam Rubiano M, María Crsitina Salgado de Camargo, Piedad Caballero Prieto, Octavio Barbosa Cardona, Luis Francisco Navas, Norma Lucía Bermúdez Gómez, Felix Alvarez Cabrera, Natalia Rodríguez, Clara Ligia González Rodríguez, Jairo Sandoval Franky, Dany Oviedo Marino, Carolina Sánchez Bohórquez, Carlos Augusto Cabrera Saavedra, Diana Marcela Roa, Alejandro Martínez Bernal, Édgar Bermúdez, Fernando Acevedo Soriano, Gerardo Augusto Hernández Medina, Pedro David Urrego Amezquita, Bernardo Pérez Salazar, Mauricio Lazala, Mauricio Hernando Lozano Vesga, Yomaira García, Carlos Pinto, Bernardo González, Jorge Pardo Ortega, Grisela Hernández, Juan Camilo Fernández, Sandra Alvaran, Vilma Giraldo, Daniel Garcés Carabalí, María Ligia Rodríguez de González, Mario Ojeda Moncayo, Mario Julián Ojeda González, Carlos Hernández, Carlos Romero Prestan, Daniel Jiménez Delgado, Félix Álvarez, Flor María Pedraza, Fulton Púa Rosado, Germán Zarate, Harold Gómez Acuña, Horacio Brieva, Hugo González, Alfonso González Rodríguez, Javier Palacio, Jorge Hernández, Jorge Hernández Hayek, Jorge Senior, Mario Barraza Niebles, Mónica Duran, Pierre Alegg Pérez, Yesenia Pérez Otero, Yesid Marcherna F, Yohana Yepes Núñez, Yomaira García Acuña, Zachariel Romero Martínez, Graciliana Moreno Echavarría, Alejandro de Jesús Restrepo Tobón.
domingo, 2 de agosto de 2009
JUDICIAL: Alias,cuestión de personalidad y poder
“Es un lenguaje contundente por la cantidad de matices que tiene, por lo ambiguo, entonces tiene un impacto primero en el imaginario, muchos se bautizan así, es como el poder, como una figura que dependiendo de la generación a la que pertenezca la persona. Las autoridades de alguna manera también lo usan para estigmatizarlos”, señala el docente.
Colorado explica que en muchas ocasiones, así no se haya formulado un juicio, haya sido judicializado o no son determinados de cierta forma.
“El alias en sí siembra la duda de si la persona es o no delincuente, es una caracterización de eso”, afirmó al asegurar que un ciudadano de a pie se apoda pero para el delincuente se convierte es en alias.
Las características físicas son lo segundo que señala el profesor Gustavo Colorado, influyen de manera directa en los alias, lo mismo que de la región de donde provenga, del oficio, de las cosas a las que se haya dedicado su familia, del gremio en el que se mueva o pertenezca, al igual que de las zonas de donde provenga.
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en http://www.latarde.com/judicial/99-notas-judiciales/14799-aliascuestion-de-personalidad-y-poder.html
sábado, 1 de agosto de 2009
EL ESCRITOR DE LO INVISIBLE Y LA INOCENCIA
La desaparición de Antoine de Saint-Exupéry en el Meditarráneo cumplió 65 años el pasado jueves 30 de julio. Este escritor francés nacido en 1900 es recordado todavía por su obra El Principito.
El director del programa de Comunicación Social-Periodismo de la UCPR, Wilmar Vera, opina al Centro por el Desarrollo Humano y la paz CEDHUPAZ- UCPR sobre los textos del autor, cómo abordaba la guerra, el tema de la inocencia, de comprender el mundo y el papel que juegan sus creaciones y temáticas hoy en día.
¿Cuál es la relación de Saint-Exupéry con la guerra?
W.V.: En su libro Piloto de Guerra el autor habla acerca de su experiencia como piloto militar, se muestra como un pacifista y señala la guerra como algo inútil que produce el hombre. En la guerra es donde más se pierde la inocencia, la niñez.
El hablaba más bien de un canto al pacifismo, de que los seres humanos somos más hermanos que enemigos. En esa época el mundo estaba inmerso en una de las peores guerras de la historia (II Guerra Mundial), la gente no podía comprender bien lo que planteaba.
Antoine de Saint-Exupéry es muy recordado por El Principito. ¿Con qué puede encontrarse el lector hoy al abordarlo?
W.V.: Hay que ver que más que escribir un libro para niños, él se dirige también a los adultos. Nos recuerda que en la adultez se deben ver las maravillas de la vida en las cosas simples y pequeñas. El Principito se interesaba en tener amigos y conocer el mundo. Cuando el hombre va creciendo quiere hacer cosas de adultos y se va olvidando qué es ser niño.
¿Cómo puede compararse la obra de este autor con los libros de superación personal?
W.V.: Aunque algunos escritores de este tipo como Cohelo, intenten dar una respuesta a las grandes preguntas de la vida, “lo esencial es lo invisible para los ojos” como dice El Principito.
Los textos de superación responden a una fórmula, porque pretenden venderle a uno que las grandes respuestas a los problemas se solucionan con pautas, en un manual o en cinco pasos. La vida es más compleja, es impredecible y no puede comprenderse así. Eso sí es una buena receta, ¡claro! pero para volverse rico el autor.
Antoine no hace recomendaciones, simplemente le recuerda a uno que debe dejarse sorprender por el mundo, y no sencillamente caer en la aburrida monotonía de los adultos.
¿Y con relación a la literatura infantil?
W.V.: Frente a este tipo de literatura, una obra como El Principito siempre será atemporal, porque en algún momento todos los adultos habremos pasado por niños, y los niños seguirán con los mismos sueños, inquietudes y problemas con los adultos.
Es bueno que existan libros que lleven a los pequeños a leer. Los colombianos sólo leen en promedio un libro al año. Lo que hay que procurar es que desde los colegios se lean libros que verdaderamente instruyan. La literatura es para disfrutarla y enseñar. Con Harry Potter los niños en Inglaterra volvieron a la lectura, pero queda la pregunta: ¿qué tan conveniente es la aventura de un brujo para un niño que está empezando en la literatura?
Hacen falta más escritores como él: que sepan leer el alma de los niños que esconden los adultos.